Simón Coll
Fundada en el año 1840, Simón Coll es una de las empresas chocolateras con mayor historia de nuestro país. Más de seis generaciones han sido necesarias para dedicar el esfuerzo, innovación y constancia que se desprende de cada uno de los diferentes chocolates que podemos encontrar en su catálogo.
Desde Sant Sadurní d’Anoia, en Barcelona, se continúa escribiendo la historia de una de las firmas con mayor repercusión no solo a nivel nacional. Sino también a lo largo de toda la extensión de nuestro planeta.
SImón coll
Descubriendo el chocolate
Simón Mestres fue el encargado de dar comienzo a una de las historias en torno al chocolate más longevas que existen. Hijo de una familia dedicada a la viticultura, no tardó demasiado tiempo en dejarse seducir por los beneficios y las propiedades de la industria chocolatera. Emprendiendo un nuevo oficio que le ayudó a estrechar lazos con el cacao.
Con sus propias manos, iba creando fórmulas y desarrollando nuevas recetas que le permitían convertirse en un importante reclamo para todos sus clientes. De una forma tan artesana como natural, la transformación del cacao seguía exprimiendo al máximo en torno a la creación de nuevos proyectos. Conquistando a los paladares más exigentes
Catálogo
Productos de Simón Coll
1972
Compra de Chocolate Amatller
Uno de los puntos de inflexión que experimentó la compañía fue tras la compra de Chocolate Ametller, en el año 1972. Una marca barcelonesa histórica que pasó a formar parte de Chocolates Simón Coll S.A.
Desde entonces, la unión entre las dos marcas históricas dio paso a la conquista del mercado. Apoyándose en la inversión en la especialización y el I+D con el que se desarrollaban todos sus productos.
Desde entonces, la compañía se encuentra consolidada como una de las firmas de mayor renombre a nivel nacional. Con un excelente dominio de la técnica chocolatera y un amplio abanico de productos especialmente elaborados para satisfacer todas las necesidades de sus clientes.
1910
La primera fábrica de chocolate
No fue hasta el año 1910 cuando se creó la primera fábrica de chocolate. La punta de partida para mecanizar todo el proceso de elaboración de los chocolates. Que lejos de quedarse en el espacio en el que creció inicialmente, quedó a merced de las maquinarias que permitían un considerable aumento de la producción.
Este elemento fue clave para la expansión de la marca Simón más allá de la clientela de la tienda de Sant Sadurní. Siendo capaces de solventar todas las necesidades con las que contaba su público.


















